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Cantar tiene muchos más beneficios de los que piensas


Cantar potencia la expresión, relaja, genera emociones positivas e incrementa las defensas frente a las infecciones.

¿A quién no le gusta cantar? Hay personas que no tienen problemas en hacerlo delante de cualquiera, mientras que otras solo se atreven en la intimidad de la ducha, pero casi todas disfrutan de hacerlo. Lo que no todo el mundo sabe es que cantar -sin importar qué estilo de música se interprete, ni cómo de bien suene para los demás- también ofrece beneficios para la salud, tanto en aspectos psicológicos y emocionales como a nivel físico.

No hace falta tener un micrófono delante, ni ser un profesional o un gran aficionado para ponerse a cantar. Deberíamos hacerlo, con más o menos gracia, más a menudo. Cómo hacían generaciones pesadas cuando no había la radio, ni la televisión, y cantar era algo normal en los ratos libres, durante el trabajo u otras actividades cotidianas.

Deberíamos a volver a cantar porque la vida se alegra y se enriquece, y tiene otros muchos efectos beneficiosos sobre la salud y el bienestar. La ciencia se ha dedicado a realizar estudios y experimentos acerca de los efectos de la música. Uno de los principales hallazgos fue el hecho de que cantar hace que el cuerpo genere endorfinas, neurotransmisores que levantan el ánimo y nos ponen de buen humor.

También se han hallado vinculaciones entre el canto y la producción de dopamina, oxitocina y serotonina, todas sustancias que contribuyen con la sensación de bienestar. Y además se reducen los niveles de cortisol, la hormona que el cuerpo libera como respuesta al estrés. Es decir, todos efectos positivos.

Beneficios Psicológicos y Físicos De Cantar
  • Cantar juntos fortalece los lazos familiares.

Los niños se tranquilizan y duermen mejor si se les canta y si cantan ellos. Cantar desarrolla la voz, mejora la expresión y la comunicación. El control sobre la emisión de sonido regula la respiración y entrena las cuerdas vocales y el diafragma.

  • Los efectos llegan a lo psicológico y lo emocional.

Con 20 minutos de canto se incrementa la producción de oxitocina, una hormona relacionada con el vínculo emocional, la empatía, la confianza y la generosidad. En cambio, disminuye el cortisol, una de las hormonas implicadas en la respuesta al estrés.

  • Cantar hace que segreguemos endorfinas.

Las endorfinas son hormonas que, cuando son producidas en grandes cantidades por el organismo, producen una sensación de bienestar que puede llegar a transformarse en euforia. Ocurre algo parecido cuando oímos cantar a alguien y la melodía nos gusta, quizás porque nuestro cerebro «ensaya» mentalmente lo que experimentaríamos si cantásemos nosotros mismos esa pieza.

  • Sirve para descargar tensiones.

La liberación de endorfinas y la acción de ejercitar los músculos responsables de participar en la modulación del canto hacen que después de cantar nos sintamos algo más cansados pero satisfechos y relajados, algo que también ocurre con el ejercicio físico en general.

A través del esfuerzo y de las pequeñas improvisaciones que hacemos al modular nuestra voz liberamos tensiones acumuladas durante el día, en parte porque es una tarea que requiere casi toda nuestra atención y la vincula a una actividad placentera.

  • Mejora la respuesta inmunológica.

Cantar requiere una concentración focalizada, que bloquea las preocupaciones y distrae de los problemas. -Ya que el estrés es uno de los factores que tienen un mayor impacto negativo en el sistema inmunológico. Reduciendo el estrés a través del canto y de otros recursos se logra un mejor estado de salud general, además de una sensación de bienestar

  • Ayuda a mejorar la respiración.

Después de convertir el canto en un hábito, vamos aprendiendo a buen ritmo nuevas formas de mover los músculos que intervienen en la respiración, especialmente el diafragma. Esto hace que optimicemos el uso de nuestros pulmones y hagamos nuestra una manera de respirar que exprime bien las facultades de nuestro organismo, oxigenándonos mejor. Aunque el tamaño de nuestros pulmones no cambie, lo aprovecharemos mejor.

  • Va bien para el sistema cardiovascular.

Si cantamos durante varios minutos con asiduidad, estaremos realizando un ejercicio ligero pero fácil de realizar, ya que no necesitaremos materiales adicionales para realizarlo. De este modo, a su vez, favoreceremos el buen funcionamiento del sistema cardiovascular.

  • Ayuda a mejorar la postura.

Cantar de manera profesional corrige la posición de las vértebras cervicales. Por otro lado, la persona que canta tiende por sí sola a adoptar posturas más correctas, debido a que existe una relación entre la forma apropiada de colocar el cuerpo y el tono de la voz. Si a eso se suma la relajación, la mejor respiración y el menor estrés que también se derivan de cantar, la salud de la espalda lo agradecerá. Algo que puede transformarse en un hábito, y paso a paso, pasar a ser nuestra postura estándar en cualquier situación.

  • Tonifica la musculatura abdominal.

Cantar no adelgaza, pero sí hace que los abdominales queden algo más tonificados. Esto, además de resultar estético, significa que nuestro tórax se vuelve algo más fuerte y resistente.

  • Podría prevenir la demencia.

Actualmente existen algunos estudios que relacionan el canto con la prevención de la aparición de los síntomas de la demencia que aparece con la edad. El motivo es que es una actividad mediada por varios procesos cognitivos que se ven ejercitados cuando se canta, volviéndose más «elásticos» y adaptables a las circunstancias incluso cuando las redes neuronales empiezan a estar dañadas.

  • Limpia las vías respiratorias.

Cantar hace que el aire pase en distintos niveles de presión por las vías respiratorias, haciendo que queden más «limpias» y no se acumulen bacterias nocivas. Por supuesto, hay que ir con cuidado con no dañar las cuerdas vocales.

  • Hace algo más fácil memorizar.

La musicalidad es un ingrediente que a menudo es utilizado en los trucos mnemotécnicos para hacer que cierta información quede grabada en nuestro cerebro y no se nos olvide. Del mismo modo, tener un repertorio amplio que estemos acostumbrados a cantar es una buena base para ir «memorizando» cosas sobre ese lienzo.

  • Ayuda a conectar con los demás.

Cantar en grupo es una de las mejores maneras de sentir que se forma parte de una comunidad y romper la barrera del aislamiento. El procesamiento de la música está relacionado con procesos mentales muy relacionados con nuestra memoria emocional, lo cual hace al cantar nos impliquemos mucho en lo que hacemos, y si más personas participan en esto, nos sentiremos en sintonía con ellas.

Otro hecho positivo de cantar es que a menudo enseña a articular mejor los sonidos y, en consecuencia, a pronunciar mejor las palabras. Esto es aún más evidente cuando se trata de canciones en otras lenguas. Debido a eso, cantar canciones es un ejercicio recurrente en los cursos de idiomas. Gracias a internet, ahora es muy sencillo organizar sesiones de karaoke y seguir la letra en versión original en la pantalla, un excelente método para mejorar la fonética, incluso en español.

De modo que todas son ventajas. Por eso, para cualquier persona que no sepa qué hacer, ponerse a cantar siempre será una buena opción.

¡Canta y baila en cada oportunidad que tengas!.

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