Letras y Notas

El Son Cubano


Se dice que la esencia de la Salsa está en el Son. Este género recoge características y sentires del pueblo cubano, las cuales los unen al resto de pueblos de Latinoamérica, sus costumbres, creencias, anhelos, aparte de integrar factores hispanos y africanos.

Su origen se ubica en el sur, en el medio rural, específicamente en Baracoa, Guantánamo y Manzanillo y en los territorios suburbanos de Santiago de Cuba, al oriente de la isla. Allí confluyen, en el siglo XIX, circunstancias socio-económicas y fenómenos culturales con su amalgama Afro-hispano-cubana.

El Son se consolidó en las últimas décadas del susodicho siglo gracias, entre otras cosas, al gran aporte de quien se considera el primer «tresista» de Cuba, Nené Manfugas, a quién se le atribuyen las primeras composiciones de sones montunos. Este ritmo implica no sólo música, sino también baile, fiesta y ambiente. Su estructura inicial era muy sencilla, un tres rudimentario (instrumento de cuerdas), bongó, güiro y, al poco tiempo, se le sumó la marímbula.

Entre los responsables de su evolución están Ignacio Piñeiro y su Septeto Nacional, Miguel Matamoros, artífice del Bolero Son; Arsenio Rodríguez, quien incorpora la tumbadora;  Félix Chapottín, la Trompeta del Son y Miguelito Cuní el primer Sonero Mayor. Debido a los cambios políticos de finales de los 50’s, muchos músicos se fueron a Nueva York, aportando su talento a muchas orquestas, además, el repertorio de los maestros cubanos fue versionado en Puerto Rico, Venezuela, Colombia, México, entre otros países, con novedosos arreglos. Es por esto que el Son constituye la más genuina raíz de la Salsa, con un listado de sones inmortales como Son De La Loma, El Que Siembra Su Maíz y Lágrimas Negras, del compositor Miguel Matamoros. De Ñico Saquito, creador de la Guaracha Son, están Compay Gallo y María Cristina. Y de Ignacio Piñeiro se destacan Suavecito y Échale Salsita.

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